domingo, 24 de febrero de 2019

La adopción en la prensa


En la prensa han aparecido artículos relacionados con la adopción:

PRIMERO
Las adopciones nacionales superan a las internacionales en Córdoba pero las solicitudes bajan un 30 por ciento

SEGUNDO
Familias adoptivas en Córdoba: «El objetivo es ayudar a los niños, no ayudarte a ti mismo»
Cuatro padres con historias muy diferentes explican las trabas y alegrías de una opción más compleja de lo que aparenta
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jueves, 21 de febrero de 2019

Sin reproches,,,


Hay en mí una mezcla de sentimientos que hoy me llevan a reflexionar sobre nuestra relación madre-hija.
Me llevas al límite, me provocas constantemente con tus desaires y malas contestaciones, pones a prueba mi paciencia… Y todo porque te sientes insegura, vulnerable, débil…
El sentimiento de abandono da vueltas en tu cabeza, centrifuga tus pensamientos, te arrastra a un pozo de miedos, monstruos y sombras que no te dejan vivir, no te dejan ser tú. Con tus debilidades y virtudes, con tus miedos y frustraciones, pero sin rabia, sin inseguridad, sin falta de autoestima...
Porque te queremos y te querremos siempre, porque para nosotros, tus padres, no hay límites ni condiciones a la hora de quererte y darte toda la seguridad que necesitas, porque eres un ser valioso, eres única y el mejor regalo que nos ha dado la vida.
Pero no te lo crees... no te crees que te queremos tal y como eres, que la adopción es para siempre y que buscaremos todos los recursos necesarios que te enseñen a quererte a ti misma.
Cuando aparezca la rabia, tendré paciencia.
Cuando aparezca el desaire, te miraré a los ojos sin reproches.
Cuando luches contra tus miedos, te ayudaré a superarlos.
Cuando busques respuestas, me sentaré a tu lado, sin "sermones".
Cuando quieras que te abrace, como cuando eras pequeña, no dudes en buscarme, porque te estaremos esperando SIEMPRE.

Te quiero mucho, princesa.

martes, 12 de febrero de 2019

El abandono


- Mamá, tengo miedo
- ¿A qué tienes miedo, hija?
- Al abandono…


En ese momento se me rompió el alma, no me podía creer que después de 13 años, ese siga siendo tu “talón de Aquiles”.

Y recuerdo lo que en una ocasión me comentó un amiga psicóloga; “puedes repetirle todos los días que la quieres, que la adopción es para siempre, puedes escribírselo con grandes letras en las paredes de su habitación… ella no lo creerá”.

Y, en cierta manera, es lógico. Si las personas que, supuestamente, tenían que protegerla la habían abandonado, nosotros también podemos abandonarla… No se siente segura. Cualquier acontecimiento negativo, palabra insultante, rechazo por parte de sus compañeros de clase… le hacen recordar que “no vale nada”. Si su madre biológica la abandonó es porque para ella “no vale nada...”Pero ésto no siempre es así… Cuando un niño conoce que es adoptado, se da cuenta que para ser adoptado ha tenido que ser primero “abandonado”, de una forma o de otra. Y este sentimiento invade e impregna toda su vida. Se convierte en una especie de “tiovivo” que da vueltas constantemente en su cabeza…

Simplemente ESTAR, permanecer a su lado, no juzgarlos, ser tolerantes, tener paciencia y no tener grandes expectativas… Vivir el día día, andar con ellos paso a paso, mantenernos cerca o distanciándonos dependiendo de la edad o del momento, ponerles límites que sean razonables, no tomarnos sus constantes desafíos como una cuestión personal, ser al mismo tiempo firmes y tiernos, ellos necesitan nuestra seguridad, nos necesitan, aunque parezca lo contrario…

Es muy importante inculcarles buenos sentimientos hacia la familia biológica. Ayudarles a reconciliarse con su pasado, porque ahí está la clave del éxito para madurar de manera sana y positiva.

Y, sobre todo, expresarles lo felices que nos sentimos de que estén con nosotros, de que sean nuestros HIJOS.

jueves, 17 de mayo de 2018

Es muy triste…


Es muy triste verte triste, si pudiera evitarte el sufrimiento te prometo que lo haría. Preferiría pasar por la angustia que sientes antes que verte con la mirada agachada y sin ánimo.

Nos cuentas que hoy te sientes mal, que tu “grupo de amigas” no quiere que salgas con ellas. Dicen que eres nerviosa, que vas “a tu bola” que no paras de hablar, que apareces y desapareces sin que nadie sepa a donde vas… Y yo me pregunto ¿a caso ellas son perfectas?

¡Qué difícil es ser diferente en un mundo de “perfectos”!
¡Cuánto nos queda que aprender sobre “empatía” “tolerancia” “respeto” “solidaridad”…!

Es verdad que la adolescencia es dura y difícil, pero mucho más si te hacen sentir diferente, rara, que no mereces ser aceptada…

Qué bonito sería saber mirar en el interior de las personas, de las compañeras y compañeros de clase, descubrir lo bueno que hay en cada uno de ellos y ayudarles en lo que les hace falta aprender, en lo que no saben resolver por si mismos y acompañarles en su camino…

Hoy te veo triste y se me parte el alma, como a cualquier madre que ve sufrir a quien más quiere. Pero sé que eres fuerte, que has pasado por situaciones peores, que eres una SUPERVIVIENTE y que la palabra “resiliente” es la que te define.

Estoy segura de que encontrarás tu lugar en la vida, tus amigos del alma y todo lo que te mereces, porque tu corazón es grande y algún día, los que sepan mirarte con ojos de amistad verdadera, descubrirán todo lo que pueden ganar a tu lado.

¡Te quiero mucho princesa!

lunes, 14 de mayo de 2018

Cara y Cruz


Como casi todo en esta vida, la adopción también tiene su "cara y su cruz".
A los momentos felices, gratificantes, serenos... pueden sucederles otros de desconcierto, rabia, incomprensión y hasta miedo.
Desconcierto por no conocer muchos aspectos del pasado de nuestros hijos, rabia por nor saber cómo resolver algunas situaciones difíciles, incomprensión por parte de los más cercanos que siempre "saben resolver" dichas situaciones mejor que nosotros y miedo al futuro, a lo que vendrá, al futuro de nuestros hijos...
Porque aunque muchos lo nieguen, sus carencias afectivas en la primera infancia, además de otras circunstancias personales, les dejan una herida difícil de cerrar o, en el mejor de los casos, cicatrices que les recuerdan que en su pasado hay ABANDONO. Y lo escribo con mayúsculas porque el dolor de saber que las personas que supuestamente tenían que haberlos cuidado y protegido, se han desentendido de ellos, es inmenso.
Y no hay otra...
Puedes contarle o imaginar juntos historias de "renuncia por amor" de "te querían pero no pudieron cuidarte..." de "tu familia era muy pobre..." Nada les conforta ni le da respuestas. En el puzzle de sus vidas falta una pieza y ésto hará que su historia nunca esté completa. Aparece en nuestros hijos la angustia, el miedo, la inseguridad... que les lleva al desafío, la contradicción en sus afectos hacia nosotros, la ansiedad del miedo a un nuevo abandono... Se convierten en seres vulnerables e inseguros, propensos a dar afecto al "mejor postor" para sentirse "falsamente seguros y queridos".

Y... ¿qué podemos hacer, nosotros, los padres? Simplemente acompañarles en su camino, demostrarles que nuestro amor es incondicional, pero poniéndoles límites a sus constantes desafíos. Ellos los necesitan, aunque no lo parezca, porque sin límites se sienten perdidos. Hacerles saber que la adopción es para siempre y repetirles una y otra vez que los queremos.

Y, aún así, el camino no será fácil. Habrá altos y bajos, momentos felices y momentos de frustración, luces y sombras, cara y cruz... Incluso podemos llegar a creer que nos hemos equivocado... Pero estoy segura de que la tormenta pasará y al final seguirán siendo los hijos e hijas que un día el "hilo rojo" nos puso en el camino y nos ató al corazón.

martes, 17 de abril de 2018

Nadie dijo que fuera fácil...

Al principio, sentimientos encontrados...
A la ilusión inicial del encuentro, de ver cumplido el anhelo de tantos años, a la felicidad de tener muy cerca esa carita tantas veces soñada, a la alegría de tener a tu hija entre tus brazos...

Se une el vértigo a “lo desconocido”, a no saber si “serás capaz”, a la responsabilidad de saber “que es para siempre” y, en algunas ocasiones, a la sospecha de que “algo no va bien...”
Y yo me pregunto... ¿ alguna vez nos hemos parado a pensar lo que ellos han sentido...?
Seguro que miedo, inseguridad, tristeza por lo perdido, aunque no fuera lo mejor del mundo, pero era “lo suyo”, lo conocido...

La Naturaleza y la Vida son sabias. Y esos pequeñines, que nos necesitan más que a nada en la vida, se agarran a nosotros como a una tabla de salvación. Y lo único que esperan es que seamos madres, padres y madres, ni más ni menos, con todo lo que eso implica...
¿Alguien dijo que fuera fácil...?
Ser madre ha sido y está siendo la “tarea” más difícil de mi vida. Pero también la más gratificante, la más enriquecedora, la que me hace salir de mí misma cada día para mirar a mi hija y hacer que se “sienta sentida” y adivinar, con solo mirarla a los ojos, a esos preciosos “ojos de almendra”, si el día ha ido bien o mal o, solamente, a permanecer callada a su lado, dejándole su tiempo y su espacio y que ella cuente lo que quiera, como quiera y cuando quiera...
¿Vendrán alegrías?

¿Vendrán dudas y sufrimientos?
También
Pero, desde el primer minuto que la tuve entre mis brazos, aunque nadie dijo que fuera fácil, supe que no habría fuerza en el mundo que me hiciera renunciar a darle lo mejor de mí.
Te quiero mucho, princesa.

miércoles, 7 de marzo de 2018

No me imagino...

No me imagino la vida sin ti...
Sin tu mi rada curiosa el día que te cogí en mis brazos por primera vez...
Sin los llantos desconsolados, los tuyos y los mios, tú en tu cuna y yo en el salón, porque una "mente lúcida" nos había aconsejado no cogerte en brazos porque te podías acostumbrar... ¡Cómo me arrepiento de haberle hecho caso...!
Sin tus risas y tus carreras por todas partes, sin hablar claro, pero haciéndote entender...
Sin tu gesto de indiferencia cuando iba a recogerte a la guarde...
Sin tus primeras letras bailando en la hoja de papel en blanco...
Sin tus dibujos familiares, donde tardaste tiempo en aparecer...
Sin tus constantes preguntas, curioseándolo todo...
Sin tus ojos tristes, pensativa, imaginando no sé qué...
Sin tus abrazos, acompañados de un "os quiero mucho..."
Sin tus respuestas "altaneras" porque crees que "ya lo sabes todo..."
Sin tus protestas para que te suelte de la mano y la vergüenza por darte un beso a la puerta del cole...
Sin nuestras "negociaciones" para colocar o no en tu habitación los carteles de tus cantantes favoritos...
Sin las "peleas" con papá porque te molesta que te corrija las tareas...
Sin tu carita redonda, sin tus ojos de almendra, sin tu sonrisa picarona...
Sin toda la VIDA que nos has regalado desde el primer minuto con nosotros...
Porque sin ti todo hubiera sido mucho más triste...
Te quiero mucho, princesa...!